Horace Goldin, el mago torbellino

Nació un 17 de diciembre de 1873 en lo que hoy en día es la capital de Lituania.
Un accidente de joven, le procuró un problema de diccion que lo arrastraría toda su vida. Siendo todavia un adolescente, destacaba haciendo juegos de magia, después de que un mago gitano le enseñase algunos trucos.
Emigró a Estados Unidos junto a su familia con 16 años, se establecieron en Nashville, donde regentaban una tienda.
Sus inicios en el mundo del espectáculo fueron de la mano de un showman llamado Aldoph Veidt, que le influyó para que usase el nombre de Horace Goldin.

Comenzó con un show en 1894 en el que intercalaba juegos de magia y chistes, pero debido a su problema de dicción, recibió unas pésimas criticas por parte de la prensa. Aún así, lejos de rendirse, lo intentó de nuevo, esta vez contratando varios ayudantes en escena y realizando un show sin decir una sola palabra. Por contrario, usando un rápido estilo en la presentacion, inspirado por el tambien mago Imro Fox, tan rápido que se ganó el sobrenombre de «El mago torbellino».
Este show triunfó en el vaudeville de la época e hizo una gira por todo el país.

En 1901 fue a Londres a actuar al Palace Theatre, sus shows tuvieron tanto éxito, que fue invitado para actuar ante el rey Eduardo VII y sus invitados reales en noviembre de 1902. En consecuencia, a partir de ese día, el mismo se dió a conocer como «Rey de los entretenedores y entretenedor de reyes», frase por cierto muy similar a la que usaba un popular mago español de la misma epoca, José Florences Gili: «Rey de los prestidigitadores y prestidigitador de reyes». ¿Coincidencia?… No lo creo, pero nunca lo sabremos.

En 1915 se embarcó en un gran tour que acabó en desastre. En 1918, el barco donde transportaba su material se hundió en Hawaii. Como resultado Goldin perdió todo su equipo y no solo el material, Goldin desconfiaba de los bancos y llevaba todo su dinero consigo en forma de oro, que también se hundió. Así que volvió a casa en bancarrota.

Sin embargo, no tardó en recuperarse, solo tres años después estaba presentando su numero más aclamado: «La mujer serrada». A pesar de que este efecto lo hizo antes el británico P.T. Selbit, indudablemente Horace Goldin le añadió mejoras a nivel técnico y propaganístico que elevaron el numero de Goldin a la categoría de leyenda.
En su época de mayor éxito, el show de Goldin constaba de 40 efectos de magia en 40 minutos, sin duda hacía honor a su apodo de torbellino.

Entre otros, estos eran algunos de los impactantes efectos que presentaba:

  • Una mujer transportada por cuatro árabes se oculta en una cortina y se convierte en el propio Goldin.
  • Una mujer y un piano desaparecen colgados en el aire.
  • Goldin forma con sus manos la sombra de un conejo sobre un papel, lo rasga y extrae uno de carne y hueso.
  • Goldin introduce su brazo por el cuerpo agujereado de un árabe, que bebe y le va saliendo el agua por el boquete.
  • Un canario lanzado con un revólver se mete en una bombilla.
  • Se proyecta una película en la que una actriz, desde la pantalla, enciende con una cerilla el cigarro del ilusionista, que está fuera de de la pantalla. Luego le da una silla, él entra en pantalla y ella sale y ya no se sabe lo que pertenece al mundo de lo real y lo que está filmado. Del mismo modo que Méliès, Goldin utilizaba proyecciones con fines mágicos para asombrar a su público.
  • Goldin solía incluir entre sus efectos alguno que representase algún acontecimiento social reciente y reconocible a modo de caricatura.
La mujer serrada

El colofón del espectáculo llegaba con el último número, el que ocupaba todos los carteles promocionales de Goldin. Los espectadores ya habian visto en la entrada una ambulancia, por si algo iba mal y a un grupo de tétricos funerarios a la entrada del teatro por si había un desenlace fatal. Estas eran algunas de las geniales tretas publicitarias que usaba Goldin.

En el último número, aparecía en escena una mujer que rápidamente caía en un trance hipnótico inducido por el ilusionista. La colocaban tumbada en una mesa sobre la que pendía una enorme sierra circular. De pronto, la sierra comenzaba a girar y amenazaba peligrosamente la cintura de nuestra protagonista. Mientras en el público, algunos preferían no mirar y otros contenían la respiración, la sierra finalmente atravesaba claramente el cuerpo de la mujer…tras una tensa espera, la sierra volvía a elevarse y finalmente la mujer emergía sonriente y de una pieza. Así era el maravilloso numero de Goldin por el que pasó a la historia.

‌Con este show y tan increíble final, giró por todo el mundo abarrotando los teatros y cosechando éxitos y fortuna. En los últimos años de su vida, se hizo ciudadano británico y se estableció en Londres. Falleció el 22 de agosto de 1939 en la tranquilidad de su casa, después de haber tenido una exitosa actuación en el Wood Green Empire Theatre de Londres. El mismo teatro en el que 21 años antes, el ilusionista Chung Ling Soo había muerto mientras realizaba el juego mas peligroso del mundo «La bala atrapada con la boca», pero eso es otra entrada.


He was born on December 17, 1873 in Vilinus, where is now the capital of Lithuania.
An accident when he was young left him with an speech impediment. It seems that he showed a natural talent for magic tricks when he was young after he began learning from a gypsy performer.
He emigrated with his family to the United States at the age of 16 and they settled in Nashville, where they ran a store.
His beginnings in show business were when he was an aprentice of a touring showman Aldoph Veidt, who influenced him to use the stage name Horace Goldin.

Goldin began performing magic around 1894 combining tricks and jokes, but after receiving some terrible reviews from the press, he tried again with a new act, this time hiring several assistants on stage and performing a show without speaking and making tricks quickly and using a rapid presentation style inspired by the also magician Imro Fox. Goldin was so fast that he earned the nickname of «The Whirlwind Illusionist».

With this act he found success in vaudeville and toured across the country. In 1901 he went to London to perform at the Palace Theater, his shows were so successful that he was invited to perform before King Edward VII and his royal guests in November 1902. Performance after which, he called himself «King of the entertainers and entertainer of kings «, a phrase by the way very similar to that used by a popular Spanish magician of the same time, José Florences Gili: «King of the conjurers and conjurer of kings»… Coincidence? I don’t think so.

In 1915 he embarked on a great tour that ended in disaster, in 1918, the ship where he transported his material sank in Hawaii and not only the material, Goldin distrusted the banks and took all his money with him in the form of gold, which also sank. So he returned home bankrupt, but managed to recover. In very short time, only three years later he was presenting his most acclaimed illusion: «The Sawing Illusion», although this effect was done before by the British P.T. Selbit undoubtedly Horace Goldin added improvements at a technical and also in propaganda that elevated Goldin’s illusion to the status of a legend.
In his most successful era, Goldin’s show consisted of 40 magic effects in 40 minutes, certainly living up to his whirlwind nickname. Among others, these were some of the shocking effects it presented:

  • A woman carried by four Arabs hides in a curtain and becomes Goldin himself.
  • A woman and a piano disappear hanging in the air.
  • Goldin with his hands the shadow of a rabbit on a paper behind which there was nothing and then rips it, extracting a real one from flesh and blood.
  • Goldin puts his arm through the pierced body of an Arab, who drinks and the water comes out of the gap.
  • A canary thrown with a revolver gets into a light bulb.
  • A film is shown in which an actress, from the screen, lights the illusionist’s cigar with a match, outside it. Then he gives her a chair, he enters the screen and she leaves and it is no longer known what belongs to the real world and what is filmed. Like Méliès, Goldin used projections for magical purposes to amaze his audience.
  • Goldin used to include among its effects a representation of some recent and recognizable social event by way of caricature.
Sawing in half

The culmination of the show came with the last illusion, the one that occupied all of Goldin’s promotional posters. Spectators had already seen an ambulance at the entrance, in case something went wrong and a group of gloomy funerals at the entrance of the theater in case there was a fatal outcome. These were some of the great publicity stunts that Goldin used.

In the last issue a woman appeared on the scene who quickly fell into a hypnotic trance induced by the illusionist. They placed her lying on a table on which a huge circular saw hung, then the saw began to rotate and dangerously threatened our protagonist’s waist, while in the public, some preferred not to look and others held their breath, the saw finally clearly pierced the woman’s body … after a tense wait, the saw rose again and finally the woman emerged smiling and in one piece. This was the wonderful illusion of Goldin that went down in history.

With this show and such an incredible ending, he toured the world crowding theaters and reaping successes and fortune. In the last years of his life, he became a British citizen and settled in London. He died on August 22, 1939 in the quiet of his home, after having had a successful performance at the Wood Green Empire Theater in London. The same theater in which 21 years earlier the illusionist Chung Ling Soo had died during the performance of the most dangerous trick in the world «The bullet catch illusion», but that’s another story.

Etiquetas: Sin etiquetas

Add a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *